martes, 20 de mayo de 2014

un amanecer peculiar

Un amanecer  peculiar
                Por Eduardo García Cancela,2011
Estocolmo,10 de diciembre de 1911

Estocolmo amanece radiante. Desde mi ventana observo la gruesa capa de hielo que cubre el lago Malaren. Diciembre ha comenzado helando a media Europa , pero al parecer el sol va a dejar ver hoy en Suecia. Desearía continuar sentado en este escritorio, pero lo cierto es que hoy será un día grande, y por lo tanto hay muchas cosas que hacer. Me levanto y camino hacia la ventana para cerrar las cortinas. Observo una vez más la panorámica homiense. Todo lo veo distinto, especial y con características variadas, sin embargo, se que todo se reduce a la química. Desde estas mismas cortinas, tejidas con seda, el cristal de la ventana, con todas sus partículas reticulares ordenadas.
El agua de Malaren, con todas sus moléculas de H2O congeladas. No me puedo ni imaginar los enlaces de hidrogeno que une a todas ellas, la cantidad de moles debe ser inmensa. El frio exterior no permitirá que se desarrollen fenómenos de fusión en estas moléculas, que según dicen, continúan solidificadas hasta bien entrado marzo. La jaqueca aparece al pensar aun mas en la división de esta materia. Como los cristales de J.J Thomson, que componen esos átomos de hidrogeno y oxigeno. Deposito mi mano en el cristal, aprecio su forma y me imagino su estructura interna. Atravieso las capas cutáneas, epidermis, dermis e hipodermis. Me abstengo de analizar como serán estas células epiteliales compuestas de queratina entre otras sustancias. Las sangre con todos sus componentes, que a la vez tienen una citología e histología determinadas. Todo lo anteriormente mencionado esta, como todo , formado de compuestos, y estos por elementos químicos.
Actualmente se conocen ochenta y cinco elementos químicos, pero no puedo evitar tener cierto cariño a dos de ellos. El radio, el metal más pesado de los alcalinotérreos, de color blanco inmaculado y con cierta radiactividad. Fue duro su descubrimiento, ya que tuvimos que aislarlo del uranio y manipularlo, aunque aparentemente esto no ha causado problemas. Junto a Pierre, mi marido, al que tanto echo en falta, descubrimos este elemento con el polonio, que también descubrimos, son la cauda d mi estancia hoy aquí. El polonio o radio F, también presente en minerales de uranio, nombrado pensando en mi tierra natal, de la que espero se libere de la ocupación austriaca rusa y prusiana. He de desperezarme y comenzar a arreglarme para la ceremonia. Aunque antes de abandonar este escritorio me gustaría escribir algo mas en este documento. La química lo es todo, la vida es química, y mi vida es la química.
Marie Curie

He hecho este trabajo ambientado en la mañana holmiense antes de que Marie Curie recibiera su segundo premio Nobel en 1911.   

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